17 diciembre 2019|

Tras el descenso en la demanda de vivienda en alquiler en 2018, en este año 2019 el porcentaje de españoles mayores de 18 años que intentan arrendar un inmueble ha vuelto a incrementarse. Esta conclusión, que será debidamente explicada en las siguientes páginas, nos habla de un mercado que ha recuperado la actividad, pero con graves deficiencias.

La importancia del mercado del alquiler ha de afrontarse, de entrada, desde una perspectiva social: los bajos salarios y la falta de ahorros, pese a la recuperación económica, son los que empujan a muchas personas a optar por este mercado, aunque si pudieran elegir optarían por una vivienda en propiedad. La convicción de que compensa más pagar una hipoteca que la renta mensual de un alquiler sigue ganando peso entre los activos en este mercado y ya son varios años de tendencia.

Este escenario hace que, progresivamente vayan cobrando protagonismo perfiles de inquilinos más adultos, con familias en crecimiento, pero afecta especialmente a los más jóvenes. Y en un escenario de precios altos, aunque más estables, los jóvenes siguen retrasando su emancipación y, en consecuencia, también se aplaza la decisión de formar una familia. La demografía española lleva años sufriendo este ciclo malicioso de emancipación tardía, maternidad aplazada y pocos hijos y el mercado de alquiler tampoco es ahora la solución provisional que ha sido en el pasado.

Y no lo es, en parte, porque, aunque los precios resultan atractivos para los propietarios, la oferta de inmuebles de particulares tampoco despega. De hecho, y aunque de forma moderada, respecto a 2018, se ha producido una ligera reducción del porcentaje de particulares que ponen en alquiler viviendas de su propiedad. Si, entre particulares, aumenta la demanda y disminuye la oferta, el resultado es que muchos aspirantes a inquilinos ven frustradas sus expectativas y se acrecienta el desequilibro existente en el mercado.

Por eso resulta lógico que el mercado de alquiler esté atrayendo tanta atención mediática en los últimos meses y que, incluso, se haya convertido en la cuestión principal en el argumentario de casi todas las formaciones políticas en las recientes elecciones generales en el capítulo dedicado a la vivienda.

El gobierno que surja, si es que esta vez logra conformarse, de estos comicios tiene por delante un reto importante. Y es precisamente por el lado de la oferta por donde se pueden hacer muchas cosas para reconducir esta situación.

Desde beneficios fiscales para los propietarios que alquilen (especialmente cuando los inquilinos sean menores de 35 años) hasta un programa realista y ambicioso de vivienda pública de alquiler, con colaboración privada, para que haya un contrapeso capaz de contener las subidas de precios del mercado privado, pasando por ayudas a la rehabilitación con la finalidad de su puesta en alquiler.

El panorama del mercado del alquiler que se dibuja en el presente informe tiene algunas claves lo suficientemente preocupantes como para justificar que las administraciones públicas actúen poniendo fin a este largo periodo de inacción que ha traído la incertidumbre política y cuyos nocivos efectos son evidentes en las siguientes páginas.

Ismael Kardoudi
Director de Estudios y Formación de Fotocasa